El cuaderno ludita

Los monstruos de la Edad Media no son nada comparado con el sobrecogimiento y pavor que produce a veces la tecnología.

Llega mi madre

En verano (esto fue cuando la gata todavía convivía con los aliens) vino mi madre a pasar un par de semanas con nosotros (mis dos hijas, Pipa, Gata y yo). Roberto, inteligentemente, se quitó de en medio buscándose como pudo todo tipo de viajes de trabajo, necesarios o no.\r\n\r\nMi madre es un personaje muy particular. Cuando tenía 14 años le pedí que me llevase a hacerme la depilación a la cera. Se negó porque “eso no sirve pa ná y es muy caro”. En su lugar me compró una especie de guante-lija. Decía que si me frotaba las piernas con él, el vello (por llamarlo finamente) se iría desgastando hasta desaparecer. La teoría era fantástica, pero la práctica era absolutamente ineficaz y muy, muy dolorosa.\r\n\r\nCuando íbamos a casa de vuelta de recoger a mi madre de la estación, no dejó de cuestionar que mi gata fuese tan desastre. Ella había tenido gatos, y nunca le hicieron la mitad de lo que yo decía que hacía la mía. Evidentemente, yo exageraba, como siempre. Reconozco que me invadió una insana satisfacción cuando, al abrir la puerta de casa, vimos el suelo del comedor totalmente cubierto de blanco. Varios rollos de papel higiénico habían sido minuciosamente convertidos en confeti y esparcidos por igual por toda la habitación. Esta vez Pipa no tuvo nada que ver.\r\n\r\nLas dos semanas pasaron y, al día siguiente de que mi madre se marchara, observé un comportamiento inusual en Pipa. Nunca le había tenido miedo a la aspiradora, pero ese día, cuando la encendí, la perra salió disparada a esconderse debajo de la cama. Interrogué a mis hijas sobre el particular, y por respuesta recibí dos escuetas palabras:\r\n\r\n-La abuela\r\n\r\nMe lo imaginé. Confieso que me lo imaginé. Conociendo a mi madre dibujé con claridad meridiana en mi mente lo que había pasado. Confirmé mis sospechas cuando añadieron:\r\n\r\n-Se agobió por los pelos que soltaba la perra y quiso aspirarla.\r\n\r\nTate.

Fátima Gordillo
Soy una persona normal que usa la tecnología, escribe de tecnología, habla de tecnología y que a veces se recrea en el secreto sueño de tirar el móvil por la ventana y cuidar un rebaño de cabras en algún monte sin cobertura.

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