El coche sarcástico

El coche sarcástico es una trepidante aventura de un hombre que no existe en un mundo lleno de listillos.

Me parece que me voy a abrir un Twitter

–Pues vaya noticia, Barbero. ¿Convoco una rueda de prensa?\r\n–Pues sí, pero no.\r\n–Te explicas muy bien, muy conciso. De los 140 caracteres te van a sobrar 120. Con frases tan elaboradas puedes meter siete tweets en uno. Igual te hacen descuento.\r\n–Que sí, que ya sé que todo el mundo tiene Twitter, que el raro soy yo que no tengo y que no debería anunciarlo como si fuese la noticia del mes.\r\n–¿Pero..? ¡Porque contigo siempre hay un “pero”!\r\n–Qué bien me conoces. Pues el “pero” es que sí que me parece interesante explicar por qué un Grinch antisocial, bueno, anti redes sociales, decide abrirse un Twitter en vez de escribir un artículo sobre lo abominables que son las redes sociales.\r\n–Que es lo que en realidad piensas…\r\n–Exactamente. Llámame raro, pero ese interés de la gente por compartir detalles personales en Internet, para que los vea todo el mundo y para que Google, Twitter y Facebook hagan “magia” con nuestros datos y nos conviertan en mercancía me parece una de las grandes estupideces de nuestros días.\r\n–Pues el otro día escribiste un artículo loando las virtudes de Telegram. ¿A ellos sí que les das tus datos?\r\n–¡Me has pillado! Como sigas así, terminaré confesando que tengo un contrato con Gas Natural y hasta con Vodafone.\r\n–Me lo temía…\r\n–Es que Telegram me presta un servicio útil, igual que Gas Natural. No nos confundamos, la ludita es la del blog de al lado, la que tiene un zoo montado en casa.\r\n–Vale, vale… ¿y lo del Twitter? ¿Vas a seguir a @norcoreano…? Sabes quién es @norcoreano, ¿verdad?\r\n–¿Y tú? ¿Sabes que no tener cuenta de Twitter no impide leer lo que te interesa? Te voy a explicar por qué me voy a abrir un Twitter. Anda, siéntate.\r\n–Me temo lo peor…\r\n\r\nLos motivos por los que la mayoría de la gente disfruta subiendo fotos de sus vacaciones en tiempo real, publicando fotos de sus excesos alcohólicos y exhibiendo sus preferencias e ideas sobre cualquier asunto se me escapan. No los atribuyo a la estupidez, porque personas inteligentes y conscientes de todos los problemas de las redes sociales las utilizan a diario. Es más, personas completamente estúpidas también las utilizan, pero le dan a su madre los mínimos detalles de su vida privada para que no les calienten la cabeza. O sea, que la privacidad es algo que nos preocupa a todos, pero la descuidamos en cuanto tenemos la oportunidad de comunicarnos con los amigos del alma a los que no hemos llamado en 10 años.\r\n\r\nYa hemos discutido muchas veces sobre los problemas de hablar de determinados temas en público. La gente añade a personas que conoce bien y a otras que no tanto, y el día que compartes un chiste de catalanes (o madrileños), de Messi (o de Cristiano) o de Rajoy (o de Pablo Iglesias) descubres que ese tipo tan simpático que te agregó y al que aceptaste aunque le conocías de un par de veces es un fanático nacionalista catalán (o español), culé (o madridista), facha (o podemita). Y te empieza a enmierdar los comentarios y tus amigos empiezan a contestar. Y, de repente, en vez de hacer la gracia tienes montada una tertulia de 13 TV entre tus amigos, tu familia política, tu jefe y un señor de Albacete con bigote que escribe con “haber” en vez de “a ver”, con lo que el tema se prolonga una semana más por motivos ortográficos. Si en Internet se pudiesen dar tollinas, la ortografía desencadenaría auténticas carnicerías y la sociedad alfabetizada quedaría erradicada en cuestión de semanas por las hordas ágrafas.\r\n\r\nLas redes sociales, y Facebook en particular, me parecen versiones descafeinadas de Foro Coches o Menéame donde no hace falta invitación para entrar ni te pueden machacar el karma por decir chorradas (bueno, algunas veces, por no decir las chorradas adecuadas o por hablar de grafeno). Pero de todas ellas, Twitter me parece la menos mala. Las opciones de privacidad que tienes no te venden una falsa sensación de seguridad. Porque, no nos engañemos, tú puedes configurar las opciones de privacidad que quieras. El día que te la quieran liar, alguien a quién tú permites que acceda a tus publicaciones lo hará. Si es que no es el propio Facebook quien lo hace.\r\n\r\nEn Twitter puedes cerrar tu cuenta con un candado para que sólo la lea quien tú quieras. Lo que podríamos llamar “modo Coca-cola sin azúcar, sin cafeína y sin gas”. No le veo mucho sentido. También puedes bloquear a usuarios concretos para que no lean tus tweets, que sólo tienen que cerrar sesión para poder ver lo que publicas. Tampoco me vuelve loco, salvo que quiera bloquear a algún auténtico gilipollas. Pero la sensación que transmite Twitter es la correcta: que lo que publicamos permanece público durante mucho tiempo. Si no, que se lo pregunten a Guillermo Zapata, que todos los meses va a un juzgado a que el juez archive la causa por unos tweets impertinentes de hace cuatro años sacados de contexto a mala leche.\r\n\r\n–Vale, Twitter te da menos asco que Facebook. Pero de ahí a abrirte una cuenta…\r\n–A eso voy, que no me dejas explicarme.\r\n–Retiro lo dicho, tal y como te enrollas, vas a saturar los servidores de Twitter y te van a cobrar por cada tweet.\r\n\r\nEl hecho es que creo que es positivo intercambiar ideas y, sobre todo, cuando esas ideas sirven para recordarle a quienes te venden la moto que no nos chupamos el dedo y sabemos cómo son las cosas en realidad pero, por educación, nos las callamos casi siempre. Hay cuentas de humor con muy mala leche, personajes ficticios que juegan a lo grotesco, como @masaenfurecida, @norcoreano, @diostuitero o @SigfridSoria. Sólo por participar de eso, merece la pena. No pretendo ser el típico tuitero que usa una identidad ficticia para poder pasarse tres pueblos con tranquilidad, pero tampoco escribir tweets como “¡Llueve! ¡Llueve en Madrid!” o “Al Tomasito ese a ver si le echan ya. #granhermano #gh2019 #ghlopeta”. Cuando escriba intentaré tres cosas: aportar un punto de vista interesante, molestar a alguien que se lo haya ganado a pulso y no terminar declarando ante un juez.\r\n\r\n–Vale, que te vas a abrir un Twitter para trolear mejor. Sólo una cosa.\r\n–Dime.\r\n-Sigfrid Soria es de verdad.\r\n-¿¡No jodas!?\r\n\r\n 

Juan F. Barbero
Son muchas las cosas que me indignan y no me las callo. La úlcera que le salga a ellos. ¿Insoportable? A ratos, pero tampoco me guardo lo que admiro de las personas que me rodean. A veces os exterminaría un poquito a todos.

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